Reseña – Kill la Kill

En el 2011 se fundo el estudio Trigger encabezado por Imaishi, un ex animador y director de Gainax, con trabajos muy destacables en esa compañía como Tengen Topa Gurren Lagan y Panty & Stocking, básicamente en sus primeros años hicieron colaboraciones y dos animes web que partieron como obras originales (Inferno Cop y Turning Girls), para recién en el 2013 dar el salto a las series de televisión con Kill la Kill.

La trama de la serie se basa ciertamente en la típica historia de búsqueda y venganza de un tercero, una misteriosa chica llamada Ryuko aparece en una academia en busca de la otra mitad de una tijera gigante con el que fue asesinado su padre y que a su vez sirve como pista para encontrar a dicho asesino, esta academia esta a cargo de la presidenta estudiantil Satsuki y se caracteriza por catalogar a los estudiantes mediante sus uniformes “Goku”, es decir, mientras mas estrellas tenga tu uniforme, mayor rango tendrás en la escuela, siendo los únicos que poseen tres estrellas los cuatro miembros de élite que son los que salvaguardan el cumplimiento de las reglas de dicha institución.

Una de las cosas que más se le critican a Kill la Kill es el uso excesivo del fan-service y que cuenta con un desarrollo simple, debemos primero tener en claro que los personajes de la serie son unidimensionales y no podemos pretender que se exploren más a fondo para darles un desarrollo más profundo, llegando a tal punto de que algunos se vuelvan predecibles, pero el hecho de tener un personaje o desarrollo predecible automáticamente no lo convierte en malo, ya que las ejecuciones de la misma son medianamente justificadas en el universo creado, incluso dándole un sentido al fan-service y el uso de la vestimenta, ya que en un inicio me parecía algo sumamente extraño ese intento por parte de la madre de Satsuki de monopolizar este ámbito y también que no solo se desnuda a los personajes más estéticos de la serie, sino también a los menos atractivos posibles como el padre de Makko, ya que en primera instancia no se busca alterar las hormonas, sino agregar un sentido mas cómico, sin embargo todos estos aspectos a larga pudieron ser mejor usados.

Ahora tampoco es que quiera engañarlos diciendo que la serie tiene una consistencia argumental y sus ejecuciones son brillantes, pero para hablar de Kill la Kill tenemos que coger como punto de partida lo siguiente: que la serie se vende como el típico “shounen de peleas” para burlarse de si mismo, obviamente esto puede sonar conveniente, ¿no?, pero revisando los trabajos anteriores de Imaishi es prácticamente usar el estilo sobre la sustancia para hacer algo divertido y llevarlo a la caricaturización, claro, hacer una parodia que mas parece “shitposting” por todos lados es algo que no todos puedan consumir y ese es uno de los problemas de la obra, que sencillamente no todos los van a ver con los mismos ojos por ser excesivamente exagerada en algunos aspectos y hasta tirando al tacho ciertas ideas planteadas que pudieron ser mejor explotadas, algunas inconsistencias de los personajes y giros argumentales descabellados.

Sin embargo el gran merito que tiene la serie es que a pesar de todo ello, aprovecha el estilo de diseño y ambientación musical para generar el interés en el espectador, ya que los diseños son geniales, destacando el trabajo creativo y muy particulares de los fondos y personajes, la música empleada en las escenas es lo mejor que tiene la serie, compuesta por Hiroyuki Sawano, aunque pudo ser mejor aprovechada en los últimos episodios, sus dos openings son buenos y su primer ending mejor que el segundo que a pesar de que parece de una serie slice of life genérica, como canción independiente es muy agradable, cabe destacar el uso de recursos limitados de animación para que no se vea tan mal, en serio, otros estudios con los recursos que manejaba Trigger en esos tiempos hubiera hecho un mamarracho, así que el reciclaje de algunas escenas, planos estáticos, el uso intermitente del CGI y bajones en las secuencias puede entenderse hasta cierto punto.

La mayoría de personajes de la serie son dados a la comedia y usados como plots para cuando la serie así lo demande, pero en el caso de Ryuko y Satsuki se tiene un cierto desarrollo dándoles otros tonos empleados de manera gradual mientras avanza la serie, por su parte los villanos si bien son medianamente interesantes, y con un objetivo totalmente alocado pero atrevido, se pudieron usar de una mejor forma para que representen un mayor problema para las protagonistas.

Makko por su parte se presenta como el apoyo de Ryuko a lo largo de la historia, pero que al correr de la misma se vuelve repetitiva y algo cansina, aunque esto no me desagrada tanto porque cuando comienza a relacionarse con Gamagori se condensa un poco mejor su estilo de humor. Los demás personajes no destacan y no se aprovechan en su totalidad, teniendo como una pequeña excepción a Nonon, la cual tiene un pasado de la mano con Satsuki, aunque no se explora en demasía.

La estructura de la serie es algo que parece ser, en parte, un sello de la compañía y que también predominan en sus trabajos posteriores, una primera mitad episodica venciendo al presidente de club de turno y la otra donde se presenta la problemática real, de igual manera esta primera parte episodica se usa para mostrar las relaciones de los personajes, conocer el instituto y como funcionan las reglas en el mismo, que rango y poder tiene cada contra-parte y hasta se toman la molestia de brindar ciertos mensajes, como cuando la familia de Makko se ve cegada por la posición social que van ganando gracias al rango que obtiene su hija en la escuela, aunque de todas maneras no cuaja muy bien con el estilo mas predominante de la serie.

El objetivo inicial de nuestra protagonista parece perder el rumbo a lo largo de la serie y hasta dejando la sensación de que la escritura de la obra esta totalmente improvisada, pero se intenta corregir ya en los últimos episodios, sin embargo no deja de parecer forzado y carente de sentido, pero que en esencia puede justificarse con el tono presentado a lo largo de la misma.

Finalmente, kill la kill es entretenimiento puro y duro, con momentos memorables y épicos, personajes bad-ass como Ryuko y apoyados con buenas actuaciones de voz, de igual manera sigue siendo un anime bastante curioso que no todos van a apreciar de la misma forma y un visionado interesante si solo quieres divertirte a lo grande, pese a ello lo aplaudo por ser una obra prima de un estudio que nació con buenas intensiones y brindar productos por encima de la media otorgada en estos últimos 10 años de la industria, también por coger una idea tan alocada como el uso de la ropa y volverlo algo sencillamente genial,  una historia llena de adrenalina, veloz y sin prejuicios.

Calificación final: 7/10

Se despide con esto su fiel servidor C-Plus

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